Formación y Orientación Laboral

Taller de Primeros Auxilios

Como todos los días, me levanté, tomé un buen desayuno y partí hacia la oficina. Era un día sin nada fuera de lo normal. En la Oficina, mis compañeros iban llegando y ocupando sus puestos, los repartidores llegaban de vez en cuando a dejar algún paquete… Toda la mañana fue bien y llegó la hora de ir a comer.

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En el edificio disponemos de dos comedores en la planta baja, así que nos llevamos la comida de casa y comemos todos juntos allí. Recuerdo que iba hablando con Alfredo sobre una noticia del día anterior, llegamos a las escaleras y observamos que había un cartel de peligro por suelo mojado. La limpiadora acababa de fregar el suelo.

Resultado de imagen de peligro suelo mojado

Con cuidado nos dispusimos a bajar las escaleras y ya que estábamos casi en la planta inferior, escuchamos un golpe tremendo y nos giramos rápidamente. Una compañera había resbalado y estaba cayendo por las escaleras. No pudimos hacer nada hasta que llegó abajo. Una vez abajo, Alfredo y yo nos organizamos para poder actuar rápido. Él subió arriba para avisar de lo que había pasado, para que los demás no cometiesen el mismo error. Yo por mi parte, me quedé con la compañera intentando reanimarla, le hablaba y la movía a ver si respondía pero había perdido el conocimiento. Acerqué mi oreja para ver si respiraba pero no lo hacía, entonces puse mis dedos en su cuello para buscarle el pulso, pero tampoco tenía. Rápida pero cuidadosamente revisé las vías respiratorias y comprobé que no tenía nada atragantado. Le grité a Alfredo que llamara al 112 y le explicara lo que había sucedido. Mientras, yo comencé a hacerle la RCP (30 compresiones torácicas y 2 insuflacciones). La ambulancia tardó 10 minutos en llegar y cuando llegaron los médicos, yo me aparté para dejarlos trabajar. Ellos se la llevaron en la ambulancia rápidamente.

Resultado de imagen de Ambulancia 112Alfredo y yo retomamos el camino al comedor de nuevo y cuando llegamos, Alex estaba gritando. «-¡Aah, me he quemado, ayuda!» Se le había derramado agua hirviendo sobre el brazo. Era una quemadura leve ya que no llegaba al 10% y no sobrepasaba el 2º Grado, le dije que metiera el brazo bajo el grifo con agua fría y fui a por un paño húmedo para ponérselo en la quemadura mientras iba al médico. Tras irse Alex al médico, comimos y volvimos a la oficina.

A media tarde, llegó el muchacho encargado de limpiar las cristaleras de la oficina y mientras estaba limpiando la parte de arriba, la escalera se volcó y él calló de golpe al suelo. Decía que le dolía mucho el antebrazo, entonces busqué un pañuelo para inmovilizarselo utilizándolo a modo de cabestrillo.

Aquél día volví a casa con un poco de miedo por si me pasaba algo a mi también, pero contento después de todo porque había ayudado a mis compañeros.

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